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Doble camino…

Las luces se encendieron y las maquinas comenzaron a funcionar, como lo hacían todos los días. Las puertas se abrieron de par en par y por ellas atravesó un pequeño hombre con una bata blanca, miraba hacia abajo y caminaba apurado murmurando cosas que solo él entendía y escuchaba, su aspecto era inofensivo pero su mente era escalofriante. Detrás de aquel hombrecito entró un joven alto de nos mas de 25 años, también con una bata blanca, llevaba un cuaderno y mientras caminaba escribía.
El hombrecito se sentó tras un escritorio, acomodó unos papeles y dijo:
-Kiix, revisa los signos vitales de la chica.
El joven levantó la vista y sin responder dejó el cuaderno sobre su escritorio y salio de aquella habitación.


Al abrirse las puertas las luces se encendieron. Kiix caminó hasta una camilla donde descansaba una joven de apariencia enfermiza. El chico la miró con cierta ternura y miró el monitor que indicaba que todo estaba normal.
Kiix se sentó en un sillón, viejo y medio roto, sus ojos seguían fijos en el rostro de la chica, inclino la cabeza y sus ojos se humedecieron, no quería pensar en lo que había pasado aquel día hace 2 semanas. Cerró los ojos y se durmió. En su sueño la joven que estaba en aquel laboratorio caminaba hacia el, lo miraba y con un lamento decía:
- Kiix ayúdame, ayúdame, ayúdame, Kiix, KIIIIIXX!!!
Despertó sobresaltado desde la otra habitación Goodnoski gritaba su nombre, Kiix se levantó de un salto y corrió.

-¿Dónde estabas? ¡Incompetente! ¿Cómo esta la chica?
- Normal, esta bien.
Goodnoski se acercó hasta el chico, se detuvo a cinco centímetros de su rostro con las cejas fruncidas, su rostro no era muy amistoso, lo examinó con cierto desagrado y casi gritando exclamó:
-¿Estuviste llorando otra vez por esa chica? ¡Por Dios!
Kiix bajó la mirada y no respondió dio media vuelta y se fue a sentar a su escritorio. Odiaba a aquel hombre, pero no podía hacer nada, para terminar la carrera de científico debía pasar por lo menos un año con aquel detestable hombre. El día transcurrió sin más incidentes.
Cuando Kiix salió de su espantoso trabajo, ya era de noche y empezaba a llover, se puso su campera y emprendió su camino de regreso a su pequeño apartamento donde lo esperaba su gato. Su mente empezó a pensar otra vez en aquella chica, ¿Cómo se llamaba? Busco en su memoria, recordando aquel día.
Ella caminaba por una de las calles mas transitadas de la ciudad, él y Goodnoski habían ido a comprar un par de cosas para un experimento nuevo. La chica venia hablando por su teléfono celular, discutía con alguien, decía que estaba cansada de hacer ese trabajo, que desearía tener un clon para que la ayudara. Goodnoski también estaba escuchando hablar a aquella chica ruidosa, al escuchar lo que ella dijo, se paro en el medio de la vereda, lo miró con una sonrisa dibujada en su rostro, sus ojos brillaba con una extraña excitación. Se dio vuelta y emprendió el camino de regreso al laboratorio, Kiix lo siguió confundido.
Al entrar, Goodnoski, dio vueltas por la pequeña habitación donde estaba su escritorio. Se sentó, tomó unos papeles e hizo algunas anotaciones. Kiix, no comprendía, se sentó en su escritorio y termino de escribir algunas notas incompletas. Pasaron diez minutos, cuando Goodnoski se levantó, se paró frente a Kiix y con la voz calmada dijo:
-Creo que tengo una idea excelente, va a revolucionar el mundo. ¿Recuerdas la chica esa que hablaba por teléfono en el centro de la ciudad?- Kiix la recordaba, la había mirado detenidamente,- ella dijo que le gustaría tener un clon, pues eso haremos, un clon de esa chica.
Kiix abrió los ojos sorprendido y ha la vez un tanto asustado, casi en un susurro preguntó:
-¿Cómo lo vamos a hacer? Necesitamos su ADN.
-De eso no te preocupes, ya lo he resuelto.- del bolsillo de su chaqueta sacó un largo y fino cabello.
Hasta ese momento para Kiix era solo un experimento, que quizás fracasaría como casi todo lo que hacia aquel loco. Pero las cosas se complicaron a los tres días de comenzado el experimento. Él había llegado como todos los días a las 7 AM, la puerta estaba sin llave y las luces prendidas, entro con cierto temor de encontrarse con extraños, pero solo lo encontró a Goodnoski con las manos en la cabeza y el pelo mas despeinado de lo habitual, el cuarto era un caos las hojas estaban desparramadas por todo el piso. Kiix le preguntó que había pasado y Goodnoski alterado respondió:
-¡No ha funcionado! El experimento fracasó, necesito mas ADN- de repente sus ojos se iluminaron- ¡la necesito a ella!
Kiix aparentaba prestar atención pero en realidad escuchaba solo una parte de aquel discurso de maniático. Toda su atención se centro en él cuando escucho la frase: ¡Me tenes que ayudar! Vas a conocer a la chica, vas a ser su amigo y la vamos a traer aquí. El chico lo miró sorprendido pero no dijo nada, así que Goodnoski siguió explicándole su plan, Kiix acepto, para el solo era un experimento.
Al día siguiente, fue a la misma calle donde la había visto por primera vez, la esperó y cuando la vio la siguió hasta donde ella trabajaba, eran unas oficinas donde había decoradores de interior, ella era una de esas decoradoras, él pidió hablar con ella. Después de media hora, una jovencita, lo hizo pasar a una oficina, ella estaba sentada detrás de un escritorio lleno de papeles, levantó la vista y sonrió como hacia con cada cliente. Se sentó y le explico que quería hacer una decoración de su living, ella le dio un presupuesto, luego de hablar quince minutos él le dio la dirección y ella se comprometió a ir el siguiente martes al atardecer. Ahí lo recordó, Melisa, se llama Melisa.
Cuando recordó esto Kiix ya estaba en la puerta de su apartamento, sacó la llave de su bolsillo, abrió la puerta y prendió las luces, su gato lo recibió ronroneando, él lo acarició al pasar, se sacó la campera y se sentó en su sillón al frente de la televisión. Poco a poco se fue durmiendo, en su sueño los recuerdos volvieron. El día que ella iba a ir a su departamento, llovía como hacia meses que no lo hacia, él creía que ella no aparecería, pero a la hora acordada, el timbre sonó, al abrir la puerta se encontró con una chica toda mojada y con frío, Kiix, la invitó a entrar, se sentarse, y le sirvió un café caliente, empezaron a hablar sobre el trabajo que ella creía que haría, cuando habían quedado acordados los detalles, ya había anochecido y la lluvia era mas fuerte, Melisa le preguntó si se podía quedar hasta que pasara la lluvia, Kiix aceptó, no sabia porque pero le caía bien aquella chica. Hablaron por horas de sus vidas, cuando se dieron cuenta, la lluvia había parado, a si que la chica un poco avergonzada por su distracción tomó sus cosas y se fue, antes Kiix le pidió su número de teléfono, así se mantendrían en contacto por el trabajo, dijo pero solo era una excusa. Cuando ella se fue, Goodnoski llamó para preguntar si ya la había capturado, él le dijo que no había podido que ella no había ido a su departamento, ahora dudaba de querer capturar a Melisa, pero le dijo que tenía el teléfono y que la llamaría el viernes, Goodnoski aceptó no muy convencido.
Kiix se despertó sobresaltado, su gato había saltado sobre sus piernas y ahora se acomodaba para dormir, miró la hora eran las 3 AM, así que apago el televisor y se fue a dormir. Al otro día, se levantó como lo hacia todos los días y salió hacia su trabajo. Todavía no había llegado Goodnoski así que el encendió las luces, y puso en funcionamiento todas las maquinas. Se sentó en su escritorio a leer la última revista que había comprado, Goodnoski llegó media hora después, venía con una sonrisa radiante, Kiix le preguntó el porque de aquella inesperada felicidad, el hizo el anuncio mas temido por el chico, en una semana terminaría el experimento, y la original seria destruida. Kiix se sintió mareado, casi se cae, pero se sentó, igual el mareo no se iba, corrió al baño y vomito lo poco que había desayunado, Goodnoski siguió con su trabajo como si nada hubiera pasado. Kiix, salio a tomar aire. Todavía no había vuelto el color a sus mejillas, cuando llego a una pequeña plaza cerca de su trabajo, se sentó y recordó todo lo que había pasado.
Ese viernes, Melisa llegó al departamento de Kiix, y se fueron a un pequeño restaurante italiano. Comieron, rieron y se divirtieron como hacia mucho que ninguno lo hacia. Goodnoski estaba enterado de que ellos se reunirían ahí, así que él también fue al lugar, pero se sentó en una de las mesas del fondo donde estaba todo oscuro, el hombre tenía la sospecha de que Kiix no capturaría a la chica, era demasiado sentimental. Lo llamó a su teléfono celular y le preguntó si ya estaba con la chica, el respondió que no que otra vez había faltado a su cita. Kiix se disculpó con la chica por aquella interrupción y siguió con la conversación. Goodnoski estaba enfurecido por aquella mentira de su ayudante. Al salir del restaurante, Goodnoski los siguió a una distancia prudente, al llegar al departamento de Kiix, Goodnoski los alcanzó y capturó a la chica, la desmayó y luego hizo lo mismo con Kiix. El chico despertó media hora mas tarde, estaba en la vereda de su edificio, le dolía la cabeza y estaba confundido, de repente las imágenes de Goodnoski secuestrando a la chica vinieron a su mente, desesperado se paró y corrió hasta el lugar donde trabajaba, al llegar estaba todo oscuro y en silencio las puertas estaban cerradas y Goodnoski nunca le había dado una llave. Golpeó las puertas y gritó nadie salió, se largó a llover y el se sentó en la vereda llorando de desesperación. Al ver que con eso solo ganaría un resfrío volvió a su casa. Al otro día fue a trabajar, el edificio seguía cerrado y con apariencias de que no había nadie, Kiix volvió a su casa. Goodnoski lo llamó, al atardecer, y le dijo que debía volver al día siguiente, él no respondió, y cortó el teléfono, tomó dos pastillas para dormir y se durmió casi en el acto. Despertó al otro día, a pesar de las pastillas casi no había dormido pensando en Melisa, tenía ojeras y una barba de dos días, se veía muy mal, tomó dos tasas de café y salió al trabajo al llegar, las puertas estaban abiertas y todo lucia normal, por un momento tuvo la esperanza de que ella se haya podido escapar, pero al entrar al laboratorio, estaba ella sobre una camilla, conectada a monitores que indicaban sus signos vitales. Al verla así, pensó en renunciar y denunciarlo a Goodnoski, pero se le ocurrió un plan.
Kiix, se levantó del banco donde estaba sentado, volvió a su trabajo con una cara nueva, el momento final de su plan se acercaba.
Dos semanas más tarde, el experimento había finalizado con un éxito aterrador, Kiix desde aquel día en el que se descompuso, se mostró indiferente con respecto a Melisa hasta le puso mas atención al experimento, Goodnoski sospechaba pero nada concreto. Cuando Goodnoski anunció que el experimento estaba finalizado, lo condujo hasta una habitación que Kiix nunca había visto, en una camilla estaba Melisa y en otra también estaba Melisa, era su clon exacto, el joven se acerco al clon, asombrado, en busca de algún defecto, alguna diferencia pero no lo encontró. Goodnoski estaba feliz, empezó a desconectar las maquinas al clon de Melisa, despertó lentamente, Kiix estaba de espalda mirando a Melisa, cuando escucho una voz extremadamente conocida:
- ¿Qué paso? ¿Dónde estoy?
Kiix se dio vuelta perplejo, la miró, era igual a la “original” pero había algo raro en su mirada, algo vacío. Goodnoski, preparó una inyección letal para aplicarle a Melisa, Kiix le suplicó que lo dejara ponerle él, Goodnoski accedió, también le pidió que los dejara a solas. Lo dudo pero estaba demasiado feliz con su clon, que accedió también a aquel pedido, el hombre se llevo al clon, Kiix desconectó a Melisa, ella empezó a despertar lentamente, estaba desorientada, él le explicó rápidamente lo que había pasado, ella, naturalmente, no lo podía creer, él le pidió que confiará. Le pidió que se acostara en la camilla y finja que estaba muerta. Kiix salió de la habitación con lágrimas en los ojos, le preguntó que debía hacer ahora, Goodnoski le dijo que deberían llevar el cuerpo a algún lugar donde nadie lo encontrara pero igual nadie la iba a extrañar ya que había una Melisa viva. Kiix le dijo que el conocía un lugar. Al anochecer, cargaron el cuerpo de Melisa en el auto de Goodnoski, también venia el clon. El hombre condujo media hora, hasta llegar un bosque, el chico contó que ahí iba de chiquito. Cuando llegaron, Kiix se adelantó, y cargó el cuerpo, Goodnoski, agarró una pala y empezó a cavar, el chico dejó a Melisa en el piso, y tomó una pala y se acerco temblando a Goodnoski, que estaba agachado, levantó la pala y lo golpeó en la espalda, él cayó, lo miró con los ojos desorbitados, susurró:
- Sabias que me ibas a traicionar. Debí haber echo algo, lo sospechaba, pero confié.
A Kiix se le llenaron los ojos de lágrimas, Goodnoski cerró los ojos y dejó de respirar, era frágil aquel hombre porque solo basto un golpe para matarlo. El muchacho cayó al piso, con las manos se tapó la cara, escuchó una suave voz detrás de él, era Melisa, lo abrazó y lloró con él, le agradeció y por primera vez se besaron. Él recordó que en el auto estaba el clon, de un pequeño bolso que llevaba sacó una aguja y preparó una inyección letal, no quería que sufriera, se subió al auto, inocentemente pregunto donde estaba Goodnoski, Kiix no respondió se acerco a ella y la inyectó, se desplomo sobre el asiento del auto, él la alzo y la saco del auto, cavó mas donde había empezado Goodnoski, primero lo metió a Goodnoski y luego se aseguro que el clon estuviera realmente muerta, cuando lo confirmó, también la metió allí, tapó aquel pozo y subió al auto. Allí lo esperaba Melisa, lo puso en marcha, se besaron y arrancó, desaparecieron por la carretera.

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